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Almudaina, la ciudadela

Hoy os queremos presentar Almudaina, pueblo de origen árabe cuyo topónimo significa “la ciudadela” (al-Mudayyina), que se encuentra enclavado en las laderas de la sierra que lleva su mismo nombre a 587 metros sobre el nivel del mar, en la montañosa comarca del Comtat, en el interior de la provincia de Alicante.

Para acceder a Almudaina, pequeña, tranquila y amable localidad, hay que tomar la carretera que lleva de Benimarfull a Planes.

Lugar de moriscos, Almudaina recibió carta de población en 1278 formando parte de la parroquia y baronía de Planes, hasta que en el año 1534 fue incorporada a la rectoría de Catamarruch. En el año 1574, con una población de 140 moriscos, se erigió en parroquia independiente junto con Benialfaquí, aunque esta separación no sería efectiva hasta el año 1619, diez años más tarde de su despoblamiento por la expulsión de los moriscos.

El perfil de Almudaina está rodeado de almendros y cerezos, que se extienden en un frondoso valle abierto entre las montañas del norte de Alicante.

En pleno casco urbano se encuentra una torre árabe, Torre Almudaina, símbolo de la población declarada Bien de Interés Cultural, que tras el proceso de restauracion y musealizacion al que ha sido sometido ha entrado a formar parte del MARQ (Museo Arqueológico Provincial de Alicante).

La torre, de planta cuadrada y tamaño considerable fue construida de tapial, y debió ser la defensa más importante de la antigua alquería islámica formando parte del recinto fortificado, o también haber cumplido funciones de torre vigía de otras fortalezas próximas.

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Almudaina es un lugar con encanto, especial, que encierra en cada una de sus estrechas calles y callejuelas de trama urbana típicamente árabe, un halo de misterio mediaval. Pero también es una puerta abierta a la naturaleza.

En sus alrededores hallamos parajes muy pintorescos, como el Barranc de l’Encantada, el embalse de Beniarrés y diversos lugares dignos de visitar situados en las sierras de Almudaina, de Albureca, de Xarpolar, de Cantacuc y de Benicadell.

El “Barranc de l’Encantada”, que se extiende a lo largo de unos catorce kilómetros, es la muestra del trabajo constante y lento del agua en estos lugares en donde, en cuestión de minutos, de abruptas y resecas montañas pasamos a unos parajes donde el líquido elemento es el gran protagonista, jalonando las riberas con zonas de abundante vegetación, como sauces y chopos.

En su recorrido tortuoso hasta desembocar en el río Serpis o riu d’Alcoi, en término de Beniarrés, el “Barranc de l’Encantada2 nos tiene reservadas sorpresas como “el Salt”, una cascada que derrama su caudal en el “toll” o poza natural, donde comienza el tramo más interesante de todo el recorrido, en el cual encontraremos, durante unas dos horas de caminata, el antiguo “Molí de l’Encantada” o estanque natural conocido como el “Clot del Molí”.

Almudaina encierra historias de hechos cotidianos, del día a día de un pequeño pueblo agrícola. Un lugar con vistas privilegiadas digno de conocer.

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